Primaria | Día 3. Procesos de desarrollo y aprendizaje de los alumnos





Bibliografía

→ “El estudio del desarrollo del niño”

→ "Factores genéticos y ambientales de la inteligencia"



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La investigación del desarrollo del niño ayuda a los educadores a entender cómo el niño cambia a lo largo del tiempo y a qué se deben los cambios observados.

En las decisiones de enseñanza influyen las ideas de los profesores sobre el desarrollo del niño. Ellos tienen puntos de vista diversos sobre el desarrollo, pero muchos creen que se trata fundamentalmente de un proceso de maduración.

En varios estudios recientes se han planteado preguntas sobre el conocimiento que tienen los educadores acerca del desarrollo del niño y del adolescente. Muchos parecen conocer poco el grupo de edad al que enseñan.

Las escuelas intervienen de manera importante en el desarrollo intelectual, social y emocional del niño. La instrucción no sólo afecta al nivel del desarrollo intelectual, sino además a la forma en que piensa, resuelve problemas y razona. Las experiencias escolares moldean su sentido de competencia y del yo, las relaciones con sus compañeros y sus actitudes sociales, lo mismo que otros aspectos del desarrollo social.

Las creencias culturales sobre la naturaleza del niño sobre cómo debería ser tratado han cambiado radicalmente durante los últimos 100 años. Antes de la Revolución Industrial se le consideraba un adulto en miniatura. El descubrimiento de la niñez es resultado de los cambios socioeconómicos ocurridos durante las primeras décadas del siglo XX. Su vida sigue estando condicionada por circunstancias de índole social, económica e histórica.

En general, los teóricos piensan que el desarrollo consiste en cambios sistemáticos y ordenados que mejoran la adaptación global al ambiente. Las teorías ofrecen un marco de referencia coherente para interpretar, explicar y comprender los cambios. Las teorías evolutivas adoptan varias suposiciones respecto a la naturaleza del niño, a la naturaleza del desarrollo y a sus causas. Las teorías biológicas suponen que las caracterísicas humanas se desarrollan de acuerdo con un programa biológico. El ambiente no contribuye mucho a moldear el desarrollo. Unos teóricos ven en el desarrollo un proceso continuo y otros un proceso discontinuo. Dos de los primeros teóricos de la maduración fueron Hall y Gesell.

Las teorías psicoanalíticas se centran en los cambios del yo y de la personalidad. En diversas etapas del desarrollo físico aparecen nuevos impulsos, necesidades y conflictos que influyen en la forma en que el niño se relaciona con el ambiente. La forma en que satisface sus necesidades en distintas edades puede dar la pauta del desarrollo de su personalidad. Entre los principales teóricos psicoanalíticos se cuentan Freud y Erikson.

Las teorías conductuales ponen de relieve cómo el ambiente contribuye a determinar el curso del desarrollo. Éste se realiza de un modo gradual y continuo, a medida que el niño va adquiriendo habilidades y conductas a través de varios principios del aprendizaje (condicionamiento, reforzamiento, imitación). No existen patrones universales del desarrollo, ya que el ambiente ofrece los estímulos y éstos pueden variar de un niño a otro. Entre los teóricos conductuales de mayor prestigio que han estudiado el desarrollo del niño se encuentran Watson y Skinner.

En la teoría de Piaget, en la del procesamiento de información y en la social cognoscitiva, el desarrollo se debe a la interacción de las incipientes habilidades del niño y sus experiencias ambientales. El niño busca activamente información acerca del entorno y trata de interpretarlo por medio de sus conocimientos y procesos cognoscitivos. La teoría de Piaget recalca los cambios cualitativos en la manera de organizar la información; en cambio, el procesamiento de información y la teoría cognoscitiva ponen de relieve los cambios evolutivos en la eficiencia de las actividades cognoscitivas.

Las teorías contextúales resaltan las relaciones entre el niño en desarrollo y el ambiente cambiante. No es posible separar el desarrollo y el contexto de la cultura en que tiene lugar. En la teoría de Vygotsky, las personas lo estructuran en formas que faciliten el desarrollo cognoscitivo. Ocurren cambios cualitativos en el pensamiento del niño, a medida que éste transforma las capacidades innatas en funciones mentales superiores a través de interacciones con otros. Bronfenbrenner propuso que el desarrollo se da en un ambiente de sistemas múltiples. Los cambios en un sistema (divorcio de los padres) influyen en los que se realizan en otros (el niño pierde interés por el trabajo escolar). Para los contextualistas, el desarrollo no sigue una secuencia universal, porque el niño y su ambiente se hallan en cambio constante.

Existen muchas perspectivas sobre el desarrollo del niño. Ninguna puede explicar por sí sola todo cuanto conocemos y observamos en relación con el niño; de ahí la importancia de contar con un repertorio de teorías. La familiaridad con varias de ellas ofrece diversas formas de pensar y de hablar del desarrollo del niño.

Los estudios dedicados al niño presentan muchas formas. Los diseños de investigación más usados son los siguientes: estudio de casos, estudios correlaciónales, estudios longitudinales y de sección transversal y las intervenciones experimentales. Los estudios correlaciónales examinan la asociación entre dos eventos o variables, mientras que los longitudinales y transversales sirven para analizar el desarrollo a lo largo del tiempo. Podemos aplicar los correlaciónales y transversales a grandes muestras. Los estudios longitudinales son los más idóneos para identificar los antecedentes de los cambios del desarrollo y para probar la estabilidad de la conducta individual. Los experimentos sirven para probar las relaciones causales, pero los resultados no pueden generalizarse a otros ambientes.

Sobre el desarrollo del niño. Podemos observarlo en un ambiente estructurado o inestructurado; podemos registrar y analizar la frecuencia con que ocurren diversas conductas. La ventaja de este método consiste en que suministra información detallada acerca de la conducta actual del individuo. También podemos obtener información sobre el niño mediante escalas de evaluación, cuestionarios y entrevistas. Estos métodos son eficientes, pero quizá los informes de los sujetos no sean exactos ni veraces. A semejanza de las observaciones, las evaluaciones del desempeño proporcionan datos conductuales. Son más exactas que los autoinformes, pero no dan información sobre los procesos que intervienen en ciertas tareas.

Los estudios de los gemelos biológicos son una fuente importante de información sobre la influencia que los factores genéticos y ambientales tienen en la inteligencia. En general, han revelado que aproximadamente 50 por ciento de la inteligencia dentro de una población puede atribuirse a factores genéticos. Pero resulta muy difícil distinguir los factores genéticos y ambientales. La mayor parte de los investigadores se centra en cómo interactúan esos factores para influir en el desarrollo intelectual. Quizá los genes establecen los límites superior e inferior del desarrollo intelectual, pero el ambiente podría explicar las variaciones del desarrollo en ese rango.

Varios aspectos del ambiente familiar influyen en el desarrollo intelectual temprano. La investigación indica que los padres pueden tener una influencia positiva en el desarrollo cognoscitivo de sus hijos cuando les ofrecen la estimulación y los materiales apropiados; cuando alientan la exploración y la curiosidad; cuando crean una atmósfera familiar afectuosa, sensible y de apoyo. Ya más avanzado el desarrollo, los padres no sólo ofrecen un ambiente familiar estimulante y positivo, sino que además intervienen activamente en la instrucción de sus hijos. Hoy empieza a evaluarse la validez de esta investigación de varios grupos étnicos y socioeconómicos.

La intervención temprana contribuye a compensar los efectos negativos de un ambiente familiar pobre. Los niños que participan en el programa Head Start tienden más a conseguir importantes aumentos en el IQ, a obtener altas puntuaciones en las pruebas de rendimiento académico, a mantenerse en el nivel, a graduarse en la secundaria o en la preparatoria y a asistir a la universidad más que los grupos similares de niños que no fueron inscritos en el programa. La evidencia indica que las intervenciones más tempranas y prolongadas influyen más en el funcionamiento intelectual del niño, pero estos programas son costosos y no están disponibles para todos.

La instrucción formal es otro importante aspecto del ambiente que influye en el desarrollo intelectual. Los niños que comienzan la escuela a edad temprana permanecen más tiempo en ella y obtienen puntuaciones más altas en el IQ. Según los teóricos, la instrucción incide en ellas porque las escuelas enseñan el tipo de información y las habilidades que necesita el niño para dar un buen desempeño en las pruebas de inteligencia. Como en éstos impactan profundamente las experiencias del aprendizaje escolar, algunos investigadores cuestionan el uso de las pruebas de IQ como medida del funcionamiento intelectual innato.



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